Una temporada más se va a disputar un derby Espanyol-Barça sin que se permita la venta de entradas a aficionados del Barça, al menos de forma oficial. Alegando problemas de seguridad, el Espanyol alarga esta situación completamente anómala. Si se diera al revés, la caverna seguro que daría buena cuenta de ello y sería una decisión largamente criticada, también por los españolistas. Hay que recordar que los problemas con la afición del Barça se dieron fuera del estadio, y lo hicieron curiosamente los que también fueron expulsados por Laporta del Nou Camp.
Mientras tanto, la relación entre directivas se va normalizando. Es verdad que Laporta mantuvo una actitud muy beligerante con el Espanyol con declaraciones y sobre todo, la no venta/cesión de Saviola, que escoció mucho en el Espanyol de Sánchez-Llibre. Pero fue el presidente del Espanyol quien se negó a ir al campo del Barça, y rompió relaciones. Sánchez-Llibre nunca fue un ejemplo de elegancia, siempre con toques de forofismo de puertas hacia adentro. Con los nuevos presidentes (Rosell y Condal) las formas se van mejorando, hasta nueva orden.
Entiendo la posición de la afición del Espanyol respecto la omnipresencia mediática del Barça en los medios de comunicación catalanes públicos y privados, medios públicos que pagan también ellos con sus impuestos. Algo parecido a lo que sentimos los aficionados del Barça con respecto el Real Madrid y Televisión Española, por ejemplo (vergonzante la transmisión de la última semifinal de Champions o la Supercopa de España). Pero esa razones se transforman en una rabia contenida de los jugadores y afición del Espanyol hacia el Barça, actitud que no muestran con otros equipos. Con esa actitud en todos los partidos estarían en Champions cada año.
Curiosa la sociología de aficionados del Espanyol: una mezcla entre aficionados catalanes de toda la vida y aficionados promadridistas/antibarcelonistas, la mayoría fruto de la inmigración de otras partes de España de los tiempos de Franco, junto con sus descendientes. La nueva inmigración, sobretodo latinoamericana y magrebí es casi toda para el Barça, el caballo ganador del momento, como lo era el Real Madrid décadas atrás. Mal hará el Espanyol de alimentarse de antibarcelonismo y de sus complejos, sino que deberá presentarse como una alternativa real a la omnipresencia del Barça en Catalunya, y sólo lo conseguirá presentándose con valores positivos.
Un saludo
Mientras tanto, la relación entre directivas se va normalizando. Es verdad que Laporta mantuvo una actitud muy beligerante con el Espanyol con declaraciones y sobre todo, la no venta/cesión de Saviola, que escoció mucho en el Espanyol de Sánchez-Llibre. Pero fue el presidente del Espanyol quien se negó a ir al campo del Barça, y rompió relaciones. Sánchez-Llibre nunca fue un ejemplo de elegancia, siempre con toques de forofismo de puertas hacia adentro. Con los nuevos presidentes (Rosell y Condal) las formas se van mejorando, hasta nueva orden.
Entiendo la posición de la afición del Espanyol respecto la omnipresencia mediática del Barça en los medios de comunicación catalanes públicos y privados, medios públicos que pagan también ellos con sus impuestos. Algo parecido a lo que sentimos los aficionados del Barça con respecto el Real Madrid y Televisión Española, por ejemplo (vergonzante la transmisión de la última semifinal de Champions o la Supercopa de España). Pero esa razones se transforman en una rabia contenida de los jugadores y afición del Espanyol hacia el Barça, actitud que no muestran con otros equipos. Con esa actitud en todos los partidos estarían en Champions cada año.
Curiosa la sociología de aficionados del Espanyol: una mezcla entre aficionados catalanes de toda la vida y aficionados promadridistas/antibarcelonistas, la mayoría fruto de la inmigración de otras partes de España de los tiempos de Franco, junto con sus descendientes. La nueva inmigración, sobretodo latinoamericana y magrebí es casi toda para el Barça, el caballo ganador del momento, como lo era el Real Madrid décadas atrás. Mal hará el Espanyol de alimentarse de antibarcelonismo y de sus complejos, sino que deberá presentarse como una alternativa real a la omnipresencia del Barça en Catalunya, y sólo lo conseguirá presentándose con valores positivos.
Un saludo

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