Cuando Mourinho aceptó ser el entrenador del Real Madrid, sabía que tenía ante sí el desafío más grande de su carrera. Un desafío doble, ya que debía aguantar la presión de las urgencias de un club histórico, y a la vez hacer frente a unos de los mejores equipos de la historia: el Barça de Guardiola. Siempre tuvo muy claro que para lograrlo necesitaba un grupo muy unido, adeptos a su causa, y que estuvieran convencidos del triunfo.
La clave está ahí: tener un grupo convencido de los métodos de su líder y entrenador Mourinho. Para ello se ha encargado de coger todo el poder en el Madrid, quitando de su alrededor a figuras que le pudieran hacer sombra como Valdano, con el beneplácito de Florentino que ya dijo en su día: "haremos todo lo posible para ganar la décima". Florentino también se ha encargado de que los medios filomadridistas estuvieran "a todas" con los métodos de Mourinho.
El cénit de la unión del vestuario madridista se vio en los clásicos de abril. Pero a partir de ahí fisuras: las llamadas de Casillas a los capitanes del Barça, el apartar a Albiol, Granero y Arbeloa etc. Y es que para Mourinho es más importante una fidelidad a ultranza que la calidad futbolística, ya que antes juegan los mercenarios portugueses que los internacionales españoles: Carvalho no está mejor que Albiol o Coentrao no aporta gran cosa en el medio campo. Los portavoces de la plantilla ya no son Casillas o Xavi Alonso, sino Pepe p Cristiano.
La derrota contra el Levante denota que futbolísticamente el Madrid no ha dado todavía un paso adelante. Y los jugadores lo empiezan a ver. El buen juego de la pretemporada se había sustentado en una rápida puesta a punto física. Veremos en las próximas semanas lo que pasa cuando jugadores clave pierdan nivel físico y entren las rotaciones. Un primer ejemplo ya lo hemos visto.
Un saludo
La clave está ahí: tener un grupo convencido de los métodos de su líder y entrenador Mourinho. Para ello se ha encargado de coger todo el poder en el Madrid, quitando de su alrededor a figuras que le pudieran hacer sombra como Valdano, con el beneplácito de Florentino que ya dijo en su día: "haremos todo lo posible para ganar la décima". Florentino también se ha encargado de que los medios filomadridistas estuvieran "a todas" con los métodos de Mourinho.
El cénit de la unión del vestuario madridista se vio en los clásicos de abril. Pero a partir de ahí fisuras: las llamadas de Casillas a los capitanes del Barça, el apartar a Albiol, Granero y Arbeloa etc. Y es que para Mourinho es más importante una fidelidad a ultranza que la calidad futbolística, ya que antes juegan los mercenarios portugueses que los internacionales españoles: Carvalho no está mejor que Albiol o Coentrao no aporta gran cosa en el medio campo. Los portavoces de la plantilla ya no son Casillas o Xavi Alonso, sino Pepe p Cristiano.
La derrota contra el Levante denota que futbolísticamente el Madrid no ha dado todavía un paso adelante. Y los jugadores lo empiezan a ver. El buen juego de la pretemporada se había sustentado en una rápida puesta a punto física. Veremos en las próximas semanas lo que pasa cuando jugadores clave pierdan nivel físico y entren las rotaciones. Un primer ejemplo ya lo hemos visto.
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